La Pastoral Carcelaria es la presencia de la Iglesia en el mundo de las personas privadas de la libertad. Su misión es acompañar espiritualmente, humana y socialmente a los internos de cárceles y unidades penitenciarias, así como a sus familias. A través de visitas, celebraciones litúrgicas, acompañamiento personal y talleres formativos, se busca sembrar esperanza, promover la dignidad y anunciar la misericordia de Dios. También se trabaja con quienes ya han recuperado su libertad, ayudándolos en su proceso de reinserción social y laboral.