Hay lugares que son hogar para el alma. Lourdes, sin duda, es uno de ellos.

Una vez más, Nuestra Señora de Lourdes nos reunió como diócesis. En torno a María, vivimos nuestras Fiestas Patronales como una comunidad que celebra la fe, se encuentra y camina unida. El Santuario de Lourdes fue casa y punto de encuentro para tantos hermanos y hermanas que llegaron desde distintas comunidades para celebrar juntos como pueblo de Dios.

Durante estas celebraciones, el obispo Martín presidió la Misa de Vigilia y la Misa principal en honor a nuestra Patrona. También vivimos un gesto en clave sinodal, como signo de una Iglesia que camina, escucha y sale al encuentro.

Desde donde vengamos, como vengamos y seamos quienes seamos, Lourdes es nuestra casa.

Agradecemos a todos los que hicieron posible estas Fiestas Patronales y a cada comunidad que se sumó a esta celebración diocesana.

Nuestra Señora de Lourdes, ruega por nosotros.